Lo de los contenedores, incluyendo sus alrededores, como explicaba la semana pasada, es de autentica vergüenza, debe ser algo subjetivo a la vista de la reacción actos/consecuencias que vemos/no vemos. Parece ser los que deben tomar medidas no se fijan y los deberían plantar batalla, hasta, si es necesario ponerse guantes, recoger los regalitos y plantarlos a las puertas de la Riera 48, al ser una de sus obligaciones luchar contra la suciedad creciente del entorno, están en otras batallas.
Hay entidades que reciben dinerito por defender al vecinito de a pie, pero eso es otra historia, aunque deberíamos empezara a plantearnos, en que ocupan su tiempo libre , ¿en dedicarse a mentir en su libro de las caras?, ¿en pulicitar sus propiedades en alquiler, en dar caña en contra de los desahucios de los bancos cuando ella misma los promovió en sus funciones de administrador de una empresa con capital social de más de 450000 euros?, estáis leyendo bien. Hoy no es día pero , tela la imagen pública, que no publicitada, de una señorita que conoceréis próximamente la cual tiene vida pública como defensora de no a los desahucios y en su vida privada hace cosas completamente diferentes a la misa que canta diariamente, volvamos al tema que me caliento.
Al margen de los regalitos que vemos habitualmente en sus alrededores y la suciedad que se puede observar alrededor de ellos, los habituales colchones, los muebles viejos porque el servicio de recogida a domicilio ya ni se parece a lo que era, a las bolsas de basura que son dejadas con cierta desfachatez por usuarios incívicos que haberlos ahílos o cualquier otra cosa que nos podemos encontrar entre las que hace años veíamos bombonas de butano, no me lo invento, es el olor nauseabundo que se percibe cuando pasamos cerca de ellos.
Podemos imaginarnos centenares de situaciones que son habituales alrededor de los contenedores, podemos poner centenares de fotografías o videos que muestren que sus alrededores es un cumulo de suciedad pero no puedo mostrar con ninguna imagen el olor que desprenden, que es mucho. Seguramente los que mandan pensaran que si existe un servicio de limpieza de los contenedores, efectivamente es asi aunque insuficiente por el olor pestilente que desprenden todos y cada uno de ellos, pero que decir de los subterráneos, se sabe si hay posibilidad de limpiarnos , hay solución para la limpieza.
Si te quejas llamando al telefonista de la esperanza , un 900,viene una furgoneta y los limpia por fuera pero el problema no es por fuera.Hay una cosa que se llama lixiviado, el caldito de las basuras, suponiendo que sea recogida con rapidez de los contenedores subterráneos ,algún caldito quedara dentro. Si llueve, algo normal de vez en cuando, la cosa se complica porque quedara en el habitáculo añadido al agua de lluvia que rebaja pero no esconde al cabo de un par de días, el olor, el camión que la recoge no puede recogerla porque hay una cosa que se llama gravedad quedando en el forjado del habitáculo al ser la recogida levantar el contenedor.
Si te quejas llamando al telefonista de la esperanza , un 900,viene una furgoneta y los limpia por fuera pero el problema no es por fuera.Hay una cosa que se llama lixiviado, el caldito de las basuras, suponiendo que sea recogida con rapidez de los contenedores subterráneos ,algún caldito quedara dentro. Si llueve, algo normal de vez en cuando, la cosa se complica porque quedara en el habitáculo añadido al agua de lluvia que rebaja pero no esconde al cabo de un par de días, el olor, el camión que la recoge no puede recogerla porque hay una cosa que se llama gravedad quedando en el forjado del habitáculo al ser la recogida levantar el contenedor.
La primera cuestión es, como es posible que no se “pensase”, en comprar un sistema de limpieza para los contenedores subterráneos, porque hay solución, pues no, si la hay, pero las lumbreras del departamento de mantenimiento debieran estar pensando en sus negocios particulares o simplemente no se enteraron o lo creyeron innecesario, que también puede ser.
Que alguien explique, el L'hereu , porque no hay ni un solo contenedor subterráneo de esos italianos de tanto éxito en nuestra ciudad que no puedan ser limpiados en condiciones, si sabe otra forma de hacerlo o si existen, que se explique porque huelen tanto.



