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Satisfacción de los políticos

lunes, 15 de junio de 2009

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Hace poco más de una semana se celebraron las últimas elecciones en las que una vez más se pudo constatar que los ciudadanos no están por la labor de ir masivamente a las urnas en según que contiendas.

Los políticos profesionales como siempre echando balones fuera, que si la abstención, que si la movilización es mínima para estas elecciones, que si la abuela fuma, que si ha llovido o hizo buen tiempo etc,etc. La realidad es otra bien distinta a si hace buen tiempo, o llueve. Cualquier otra excusa también es válida, todo cuela, todo se cocina a gusto del que hace la comida, sin tener en cuenta los comensales

Dejando al margen que las elecciones Europeas es algo lejano para el ciudadano. La culpa no es de este y si de los políticos que hacen mal su trabajo de explicar que Europa es hoy por hoy donde se deciden el 70% o mas de las cosas que se legislan, aquí la realidad es otra bien distinta.

La realidad indica que estamos hasta el moño de estos politiquillos de la bronca diaria, de sus mentiras, de que nos asusten con el hombre del saco o de que una decisión tomada por ellos, sea buena o mala, se lleve a termino simplemente porque no son capaces de reconocer su error, esto último sucede más a menudo de lo que parece.

La realidad del estudio que elabora el Centre d'Estudis d'Opinió (CEO), por tanto una realidad que no es opinión mía , indica que un 75,3 % de los ciudadanos están descontentos con la política y los políticos. Aquí es donde radica el problema, 3 de cada 4 ciudadanos pasan olímpicamente, echándoles las culpas a ellos mismos.



Si no se les incentiva para ir a votar a la minima oportunidad, hacen novillos. Como los datos son los que son, cada uno los vende como mejor le interesa, podría parecer que el asunto viene dado por el ascenso del paro y demás cuestiones que escuchamos últimamente como los males del siglo XXI, pues no Sres., el primer estudio, se realizó en el 2005 con un 60% de insatisfechos.

Los políticos deberían empezar por pasar menos tiempo en el ciberespacio, algunos no se cortan siendo una tarea que realizaba desde su despacho actualizando el Factbook, el blog y hasta recibir los comentarios en “su” móvil y salir más a la calle para hablar con los ciudadanos. No con sus palmeros que estos solo les cuenta una realidad, por tanto sesgada.

A mi se me caen las “orejas” al suelo, son otras cosas pero no lo digo, cuando veo un político sin estudios de ninguna clase, sin haber dado un palo al agua en ninguna empresa privada hace gala de su parquet en una fotito en su blog. Es evidente que la foto no era para decir que tenía parquet. Era para publicitar una nueva “idea” indicando que era su primera bolsa de basura reciclada, pero yo pregunto, cuantas parejas de ciudadanos tienen que currar un montón de horas para pagar su hipoteca, cuanto tienen que currar para llevar a sus hijos a una guardería, pagar las facturas de suministros, teléfono, gas, agua etc, no tienen parquet en su casa. Muchas, seguramente el 95% por lo que hay que tener mucho cuidado con las fotitos.

Este último párrafo puede parecer demagogia barata, seguramente lo es, pero tan demagógica como la ciudad, por extensión el país idílico, al que ellos se refieren todos los días en sus pasatiempos cibernéticos que pagamos nosotros al ser realizados en horario de oficina.

Tengo un problema

miércoles, 5 de marzo de 2008

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Bueno tener tengo más de uno, supongo que como todo el mundo, pero refiriéndome al tema de las elecciones del domingo tengo que decir que por primera vez, tengo un problema ya que no se a quien votar. Mi primera cita con las urnas creo que fue por el 82, voté PSOE, por el cambio como decía el lema electoral de Felipe González en aquella época. Aunque era bastante jovencito pronto me di cuenta de como funcionaba esto de los mensajes electorales, de las promesas que saben no podrán cumplir o del donde dije digo, digo diego. En el momento que una de las promesas como el, de entrada no que se convirtió en, de salida si, me estoy refiriendo a la entrada de España en la OTAN, ya tuve claro que al PSOE, NUNCA MAIS. Recordáis a Solana lo antimilitarista que era en los 80 y en lo que se ha convertido en la actualidad, pues eso, una cosa es lo que se dice en campaña y otra bien distinta lo que se hace una vez que los votos están en el zurrón.

A partir de ese momento mi opción política en las urnas paso a poner el sobrecito con el anagrama de Izquierda unida y el famoso programa, programa, programa de Julio Anguita, en el 86 no recuerdo a quien voté pero seguramente con la gran mentira del 82 no votaría o la haría por Gerardo Iglesias, de verdad que no lo recuerdo. Seguro que al PSOE no ya que entonces si lo recordaría para flagelarme a diario ya que fue la primera y ultima vez que utilizaron mi voto para engañarme y además tan descaradamente con un referéndum de por medio para legitimar un incumplimiento de programa con dinero público. La cantidad de dinero que salió de las arcas para convencer a la gente fue grandioso. Fue la primera vez que vi un descaro tan grande, la primera ya que luego he visto de todos los colores y no solo con dinero publico.

Eso a nivel nacional, a nivel Catalunya, o local, jamás de los jamases, mi voto siempre ha ido a lo que ahora son los ecopijos de salón que antes se llamaban, Iniciativa per Catalunya y desde el 95 Iniciativa per Catalunya-Els Verds, hasta el 2003 que entonces ya, ni eso.

A partir de finales de los 90 la cosa ya empezó a interesarme un poco más y llegue a la conclusión de que mi voto es muy importante, es la forma que tengo para mostrar mi convencimiento en alguna persona, lo de los programas es algo que nadie se lee, o simplemente creer en unos valores que como en la mili, se les supone ya que al no tocar poder pueden decir cosas, que jamás podrán llevar a la practica.

En los 90 creía que mi voto era muy importante, ahora también lo pienso pero no desde la misma perspectiva, ahora mi voto es importantísimo pero será, un voto en blanco. Será un voto en blanco porque conozco a los que representan a los partidos a nivel local, los conozco, los sufro y se de sus tic autoritarios unos y fascistoides otros. La oposición que queréis que os diga muchas veces me da la sensación de que juegan a salir en la prensa y tirarse educadamente los tejos en los plenos sin entrar a rematar la faena.

El otro día dando una vuelta por la red leí esto:

Es evidente que el voto en blanco está devaluado y penalizado por los políticos, pero piensa bien y verás que lo penalizan porque es el que más temen. El Voto en Blanco es democrático y representa el rechazo a todas las opciones políticas, aunque no al sistema democrático, en el que se sigue creyendo. Es el voto más adecuado cuando los partidos son corruptos o cuando sus programas no son atractivos, o cuando incumples esos programas, o cuando han acumulado más poder del lícito, o cuando han pervertido el sistema, como, en mi opinión, ocurre en España. Cuando uno vota en blanco no importa tanto el destino del voto como la intención a la hora de votar. Ese voto es un honesto y valiente rechazo a la mediocridad y a la corrupción. En España, injustamente, tratan el voto en blanco como nulo, pero no es cierto que sean para el partido ganador. Lo que debería conseguirse es que el voto en blanco sirviera para que los escaños que le corresponden queden vacíos en el Congreso, en señal de repulsa a los demás partidos y a las deficiencias del sistema. Sin embargo, ten en cuenta que los que defendemos el voto en blanco no lo hacemos por sistema, sino porque consideramos que el panorama político está tan mal que ningún partido merece nuestro voto. El voto en blanco no es defendible como una opción permanente, sino como el más noble recurso mientras que la democracia esté degradada o secuestrada, como es el caso de España.

Esa crisis llegaría si el voto en blanco fuera mayoritario, por ejemplo. Yo, personalmente, seguiré votando en blanco mientras existan listas cerradas y bloqueadas o mientras los partidos monopolicen la política, tras haber aniquilado la sociedad civil y expulsado a los ciudadanos. Votar ahora al partido de la oposición significa que todo continúe igual. Ten en cuenta que los partidos siempre ganan, porque así se lo tienen montado: el que vence asume el gobierno, pero los que pierden van a la oposición, donde hay privilegios, coches oficiales, dinero público, puestos en consejos, cuotas, privilegios, etc., una situación relativamente cómoda que les lleva a esperar a que el adversario se desgaste para poder llegar ellos al poder. Mientras tanto, el sistema sigue deteriorado y la democracia, prostituida por estos partidos que lo ocupan todo, como si fueran bandas de termitas, sin respeto a la separación de poderes, a la sociedad civil, a los ciudadanos y a las leyes.

Evidentemente lo asumo casi, casi en su totalidad y yo también digo, YO EN BLANCO EL DÍA 9 a las siguientes sean las que sean, ya me lo pensaré.

El mercadeo del voto: se acerca el día del mercadillo

martes, 22 de enero de 2008

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Dentro de poco, más de mes y medio los españoles estamos llamados a las urnas para la elección del presidente del gobierno, tiempo tendremos en estos días que se avecinan de promesas, ataques y jugosas declaraciones de ir entrando en capítulos como la subida de las pensiones, la subida del salario mínimo interprofesional, las propuestas en economía en tiempos que me atrevo a asegurar no serán de tanta bonanza económica como estos últimos, en las viviendas sociales que cada uno prometerá que construirán, en definitiva, en escuchar hasta la saciedad lo que unos y otros harán si llegan a gobernar.

Cada día que leo el periódico, más de uno para no intoxicarme con solo el pensamiento único del país o el mundo por citar dos ejemplos, me pregunto porque algunas de esas iniciativas lanzadas hace ya meses solo y exclusivamente, se llevaran adelante si el pueblo le da otra vez la confianza o cambia el sentido de su voto y se lo da al otro. Si son tan buenas porque no las pone en marcha ahora y así en vez de comprar algo que no hemos visto seguimos apostando por algo que ya hemos testado y vemos que es bueno. Esta es la gran pregunta, porque cada año electoral se convierte en un mercado donde hay diferentes paradetas que ofrecen, sin ver el genero, pero si conociendo al tendero, un producto irresistible, bonito de ver pero que desgraciadamente en boca no siempre sabe todo lo bien que nos ha prometido el tendero.

La técnica utilizada para “vendernos” el producto, al candidato, es la publicidad, el márketing asociado a la política. La diferencia de esta venta no varia sustancialmente de la utilizada para promocionar e imponer en el mercado una pasta de dientes o un detergente. En el 82 Jacques Séguéla publicó un libro donde revela como concibió la promoción y venta de un candidato a las elecciones francesas, revela en su libro que el nivel de utilización de la técnica de márketing no se diferencia entre un presidente y un jabón en polvo. Esto no deshonra al presidente, es una honra para el jabón en polvo decía en sus páginas.

Ya tenemos una cosa clara, lo primero que hay que tener para llegar a buen puerto es un buen publicista, acaso no fue gracias a la publicidad política, que en EE.UU. un actor mediocre pudo llegar a ser un presidente mediocre, no podía ser de otra manera ya que efectivamente era bastante cortito, que lo único que sabia hacer era memorizar y memorizar lo que sus asesores le escribían?. Sabemos, por experiencia propia, que no hay publicidad más propensa a caer en la deshonestidad, que la publicidad pública.

Después de las votaciones que pasará?. Nos preguntamos algunos, pues nada, más de lo mismo, cualquier situación y apaño, por inverosímil que pueda parecer, se hace posible. Los discursos medidos, edulcorados y teledirigidos por profesionales de la venta de cualquier producto, cautivan al electorado y le hipotecan el voto, pero esconden en sí mismos el otro mercadeo, el que se producirá tras la votación y con el que se lograrán los pactos precisos, aunque sean contra natura. Una vez más, el votante se sentirá engañado, pero su momento ya pasó cuando dejó su papeleta en la urna. Ahora ese voto ya no le pertenece y su receptor lo traficará, lo venderá al mejor postor en ese mercadillo, con la certeza de que tras otros cuatro años, la situación se repetirá del mismo modo. ¿Culpables los políticos? No, culpables los votantes.

Sí, soy culpable, soy culpable porque hace tiempo que se que la democracia en nuestro país no existe, existe la partitocracia, la mayor multinacional del país, la empresa con la mayor cantidad de “ejecutivos” bien dotados de todo tipo de artilugios de ultima generación, teléfonos, portátiles, herramientas para que estén donde estén no se sientan incomunicados, con secretarios/as eficientísimos/as, con cargos de confianza que cobran mas que ellos, de su partido por supuesto, que les hacen el trabajo que ellos no saben, con jubilaciones doradas por solo 8 años de dedicación, con chofer etc,etc, en definitiva cualquier mocoso ignorante que se mueva bien entre bambalinas, puede ser a su vez salvador y dictador en una misma piel.

Partidos que disponen de un núcleo duro que reparte prebendas a sus amiguetes poniéndolos en cargos que les aseguran la jubilación, partidos que crean dictadores regionales o comarcales con poderes sobre los demás inimaginables, quien no conoce a alguien que tiene el poder absoluto del partido y por tanto la posibilidad de dar y quitar según piense, es dócil o complicado de controlar.

¿Qué podemos hacer nosotros ya que está claro que tendremos que seguir con esta situación?. Os dejo un buen ejemplo que no he escrito yo pero que asumo en su totalidad.

"El sistema democrático -entre comillas- tiene una bomba, y la bomba es el voto en blanco. Un cambio democrático puede nacer del uso consciente, muy consciente, del voto en blanco. Eso sería darle un susto, un susto tremendo al sistema electoral. A mi me gustaría que la ciudadanía le diera un susto muy fuerte a la clase política con el voto en blanco. Así se tenga el 80 por ciento de abstención, el sistema seguirá funcionando, pero qué ocurriría, ¿qué haría un gobierno si se encuentra con un 80 por ciento de votos en blanco?"

El sentido común y la experiencia demuestran que votar a la derecha para castigar a la izquierda o a la izquierda para castigar a la derecha no es la solución. Fijaos lo que ocurrió cuando expulsamos a Felipe González de la Moncloa: sustituimos a un gobierno corrupto y gastado por uno arrogante. ¿Que hemos conseguido expulsando a Aznar de la Moncloa? Poner en su lugar a un inquietante y peligroso Zapatero.

¿Qué haremos en marzo de 2008? ¿Sustituir a Zapatero por Rajoy? ¿Por qué no afrontamos el núcleo del problema y forzamos a los políticos a que nos devuelvan la democracia que han secuestrado? ¿Por qué no recuperamos los ciudadanos el poder que el sistema nos otorga y que los políticos nos han arrebatado? ¿Por qué no sometemos la política al control de la ciudadanía, como exige la democracia?

El Voto en Blanco es el camino. No hay otro, aunque nos cueste trabajo asumirlo. Votar a un partido político es alimentar el problema porque el mayor obstáculo para la regeneración de la democracia es hoy la partitocracia.

Como dice Saramago, hay que darle un susto a la política corrupta e ineficiente que nos domina y a esos políticos profesionales que se han atrincherado en el privilegio y la ventaja. No existe otra manera de darle un susto a la corrupción y al abuso que con el Voto en Blanco.

A ellos (los políticos) sólo les interesa ganar y permanecer en el poder. Ahora el PSOE y el PP, sólo para ganar las elecciones, pretenden dar un "giro hacia el centro", ignorando que lo que deben dar es un giro hacia la decencia. Todos los partidos adaptan sus estrategias para obtener la victoria, pero no se regeneran y siguen siendo lo que son: implacables estructuras de poder y de dominio únicamente interesadas en controlar y beneficiarse de los recursos del Estado.

Aunque sea duro admitirlo, la primera verdad que debe asumir hoy un auténtico demócrata es que los partidos políticos son el principal obstáculo para la regeneración de la democracia y de la vida política.


Apliquemos dos axiomas infalibles en democracia: el primero dice que "la política es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos", y el segundo dice que "todos los problemas de la democracia se resuelven con más democracia".

El Voto en Blanco masivo es la única terapia, el antivirus drástico que necesita este sistema enfermo.